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¿Qué es la cervicalgia? Síntomas y duración

Cervicalgia y dolor de cuello. Síntomas y trataiento

La cervicalgia es una afectación muscular muy común, de hecho, la gran mayoría de la población adulta la sufre durante el largo de su vida. Por esta razón, es importante saber qué es la cervicalgia, los síntomas y la duración de esta afectación muscular tan molesta.

La cervicalgia, ¿qué es?

La cervicalgia es un término médico que se utiliza para describir el dolor en la región cervical de la columna vertebral. Es decir, la parte de la columna ubicada en el cuello.

Esta afección se caracteriza por la presencia de dolor irradiado, rigidez o malestar en la zona de la columna cervical. Esto también incluye las vértebras cervicales, los músculos, los ligamentos y los discos intervertebrales.

Causas de la cervicalgia y los síntomas que tiene.

¿Qué provoca cervicalgia?

Las causas de la cervicalgia pueden ser diversas y suelen incluir:

  1. Tensiones musculares: El dolor en el cuello puede ser causado por la tensión excesiva de los músculos del cuello y los hombros. Esto puede ocurrir debido a posturas inadecuadas, movimientos bruscos o actividades repetitivas.
  2. Lesiones: Lesiones traumáticas, como accidentes automovilísticos (latigazo cervical), caídas o lesiones deportivas, pueden provocar cervicalgia y afectar a la raíz nerviosa de la zona. Estas lesiones pueden afectar a los tejidos blandos (músculos, ligamentos), la médula espinal o a las estructuras óseas de la columna cervical.
  3. Hernia de disco: Cuando un disco intervertebral en la columna cervical se hernia o protruye, puede comprimir los nervios cercanos y causar dolor en el cuello y los brazos.
  4. Artritis cervical: La artritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones, puede afectar las vértebras cervicales y provocar dolor crónico en el cuello.
  5. Enfermedades degenerativas: Con el envejecimiento, es posible que se desarrollen cambios degenerativos en la columna cervical, como la espondilosis cervical, que pueden causar dolor y rigidez.
  6. Mala postura: Mantener una mala postura durante períodos prolongados, como sentarse frente a una computadora con el cuello encorvado, puede llevar a la cervicalgia crónica.

Factores de riesgo de la cervicalgia:

La cervicalgia puede afectar a personas de todas las edades, géneros y grupos demográficos, pero hay ciertos factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar esta afección. Estos factores de riesgo incluyen:

  1. Edad: La cervicalgia es más común en personas de mediana edad y mayores. Con el envejecimiento, los discos intervertebrales y las estructuras de la columna cervical pueden degenerar, lo que aumenta el riesgo de dolor en el cuello y problemas relacionados.
  2. Género: Aunque la cervicalgia puede afectar tanto a hombres como a mujeres, algunas investigaciones sugieren que las mujeres pueden ser más propensas a experimentar dolor en el cuello, posiblemente debido a diferencias en la estructura muscular y la postura.
  3. Postura y ergonomía: Las personas que mantienen una mala postura durante períodos prolongados, ya sea en el trabajo (como sentarse frente a un ordenador durante muchas horas) o en sus actividades diarias, tienen un mayor riesgo de desarrollar cervicalgia o contracturas musculares.
  4. Lesiones previas: Aquellas personas que han sufrido lesiones previas en el cuello, ya sea por accidentes automovilísticos, caídas u otras lesiones traumáticas, tienen un mayor riesgo de desarrollar cervicalgia crónica.
  5. Actividades físicas y deportivas: Las actividades que ejercen una tensión repetitiva en el cuello, como levantar pesas de manera inadecuada, jugar deportes de contacto o actividades que requieren movimientos bruscos del cuello, pueden aumentar el riesgo de lesiones y cervicalgia.
  6. Estrés emocional: El estrés y la tensión emocional pueden contribuir al desarrollo de la cervicalgia, ya que pueden llevar a una tensión muscular en el cuello y los hombros.
  7. Factores genéticos: Algunos estudios sugieren que puede haber una predisposición genética a desarrollar problemas en la columna vertebral, incluida la cervicalgia.
  8. Enfermedades subyacentes: Condiciones médicas como la artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes pueden aumentar el riesgo de desarrollar problemas en la columna cervical, incluida la cervicalgia.

Síntomas de la cervicalgia

La cervicalgia es una afección caracterizada por el dolor en la región cervical de la columna vertebral, es decir, en el cuello. Los síntomas asociados con la cervicalgia pueden variar en intensidad y duración, dependiendo de la causa subyacente y la gravedad de la afección.

El síntoma principal de la cervicalgia es, por supuesto, el dolor en el cuello. Este dolor puede manifestarse de diferentes maneras, desde una sensación de molestia leve hasta un dolor agudo y punzante. Además, puede ser constante o intermitente y generalmente se localiza en la parte posterior del cuello.

La rigidez cervical es otro síntoma común de la cervicalgia. Esto puede hacer que sea incómodo o difícil mover la cabeza con facilidad, limitando la amplitud de movimiento del cuello.

En algunos casos, el dolor de la cervicalgia puede irradiar hacia otras áreas, como los hombros, los brazos o incluso la cabeza. Esto puede dar lugar a síntomas adicionales como dolor de cabeza o cefalea tensional, dolor en los hombros o sensaciones de hormigueo y entumecimiento en los brazos.

Duración de la cervicalgia por mala postura.

En situaciones más graves, la presión sobre los nervios en la columna cervical puede causar debilidad muscular en los brazos. Esto se traduce en dificultad para agarrar objetos o realizar tareas cotidianas.

El dolor en el cuello también puede aumentar al realizar movimientos bruscos o actividades que involucren el cuello, como conducir durante largos períodos.

Finalmente, la cervicalgia puede manifestarse como un problema agudo que desaparece en unas pocas semanas o como un dolor crónico que persiste durante meses o incluso años.

Formas de diagnosticar la cervicalgia

El diagnóstico de la cervicalgia generalmente implica un proceso que combina la evaluación clínica, la historia médica y, en algunos casos, pruebas de diagnóstico. A continuación, se describe cómo se suele diagnosticar la cervicalgia:

  • Historia clínica: El primer paso en el proceso de diagnóstico es una entrevista detallada entre el paciente y el profesional de la salud. Durante esta conversación, el médico o el especialista recopilará información sobre los síntomas del paciente, como la ubicación y la intensidad del dolor, cuándo comenzó, cómo ha evolucionado y si hay factores desencadenantes o agravantes. También se preguntará sobre cualquier lesión previa o afecciones médicas relevantes.
  • Examen físico: Después de obtener una historia médica completa, el profesional de la salud realizará un examen físico. Durante este examen, se evaluarán la movilidad y la amplitud de movimiento del cuello. Se buscarán áreas de sensibilidad o tensión muscular y se verificará si hay debilidad o alteraciones neurológicas en los brazos o las manos.
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes: En algunos casos, se pueden utilizar pruebas de diagnóstico por imágenes para evaluar la columna cervical con mayor detalle. Las pruebas comunes incluyen radiografías, resonancias magnéticas (RM) y tomografías computarizadas (TC). Estas imágenes pueden revelar problemas estructurales, como hernias de disco, osteoartritis cervical o lesiones en los tejidos blandos.
  • Electromiografía (EMG) y estudios de conducción nerviosa: Si se sospecha un problema neurológico, como una compresión nerviosa en la columna cervical, se pueden realizar pruebas de EMG o estudios de conducción nerviosa. Esto sirve para evaluar la función de los nervios y los músculos.
  • Análisis de sangre: En casos raros, se pueden realizar análisis de sangre para descartar afecciones médicas que pueden causar dolor en el cuello, como la artritis reumatoide o las infecciones.
  • Consultas con especialistas: En algunos casos, el médico puede derivar al paciente a un especialista en medicina del dolor, neurología, ortopedia o fisiatría para obtener una evaluación más especializada y opciones de tratamiento adicionales.
Tratamiento para aliviar el dolor de cervicales

Una vez que se ha completado la evaluación clínica y se han revisado los resultados de las pruebas de diagnóstico, el profesional de la salud podrá determinar la causa subyacente de la cervicalgia. Una vez hecho esto, podrá desarrollar un plan de tratamiento adecuado.

Tratamiento de la cervicalgia

Existen varias opciones para aliviar el dolor de la cervicalgia. El enfoque de tratamiento dependerá de la causa subyacente del dolor y la gravedad de la afección. Aquí hay algunas opciones comunes para aliviar el dolor de la cervicalgia:

  • Descanso y limitación de actividades: En casos de cervicalgia aguda, el descanso puede ser la primera línea de tratamiento. Evitar actividades que empeoren el dolor y permitir que los músculos y los tejidos se recuperen puede ser efectivo.
  • Terapia física: Un fisioterapeuta puede trabajar contigo para desarrollar un programa de ejercicios específicos para fortalecer los músculos del cuello y mejorar la flexibilidad. La terapia física también puede incluir técnicas de estiramiento y masaje para aliviar la tensión muscular.
  • Medicamentos: Los analgésicos de venta libre, como el ibuprofeno o el paracetamol, pueden proporcionar alivio temporal del dolor. En casos más graves, el médico puede recetar medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs) o relajantes musculares para reducir la inflamación y aliviar la tensión muscular.
  • Terapia de calor o frío: La aplicación de calor o frío en la zona afectada puede ayudar a reducir el dolor y la inflamación. Puedes usar una almohadilla térmica o una compresa fría según lo que funcione mejor para ti.
  • Collarín cervical: En casos de cervicalgia grave, el médico puede recomendar el uso de un collarín cervical por un período limitado para limitar el movimiento del cuello y permitir que los tejidos se recuperen. Sin embargo, el uso excesivo de un collarín puede debilitar los músculos del cuello, por lo que generalmente se usa solo temporalmente.
  • Inyecciones de corticosteroides: En algunos casos, el médico puede administrar inyecciones de corticosteroides directamente en la zona afectada para reducir la inflamación y aliviar el dolor.
  • Tratamiento quiropráctico o de osteopatía: Algunas personas encuentran alivio del dolor de cuello a través de la manipulación quiropráctica o de osteopatía. Sin embargo, es importante buscar un profesional de la salud con licencia y experiencia en estos tratamientos.
  • Ejercicios de fortalecimiento y estiramientos en casa: El médico o fisioterapeuta puede recomendar ejercicios específicos que puedes hacer en casa para mantener la fuerza y la flexibilidad del cuello y prevenir futuros episodios de cervicalgia.
  • Cirugía (en casos graves): En casos raros de cervicalgia grave causada por hernias discales u otros problemas estructurales que no responden al tratamiento conservador. El tratamiento quirúrgico puede ser necesaria para aliviar la presión sobre los nervios o corregir problemas anatómicos.

Es importante destacar que el tratamiento adecuado dependerá de la causa de la cervicalgia y debe ser evaluado por un profesional de la salud. Si experimentas dolor crónico o síntomas graves, es fundamental consultar a un médico para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.

La información proporcionada en este artículo tiene fines informativos únicamente. Aunque nos esforzamos por la precisión, no asumimos responsabilidad por posibles errores u omisiones. Se recomienda verificar la información y, en caso de dudas, consultar a profesionales especializados
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