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¿Qué es la claudicación intermitente? Grados, tipos y tratamientos

¿Qué es la claudicación intermitente? Grados

¿Qué es la claudicación intermitente? Te explicamos los grados, los distintos tipos y los tratamientos que existen actualmente.

 

La claudicación intermitente, coloquialmente conocida como “enfermedad de los escaparates” es una enfermedad arterial que aflige a los miembros inferiores. Se estima que afecta a más de 200 millones de personas en todo el mundo.

 

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Qué es la claudicación intermitente o "enfermedad de los escaparates"

 

La claudicación intermitente provoca un dolor intermitente con calambres y a veces con sensación de ardor en las piernas. Se trata del riesgo de la enfermedad arterial periférica (EAP) más común.

Normalmente sucede al caminar y desaparece el dolor con el reposo. Esto sucede debido a una mala circulación sanguínea y puede ocurrir en una o ambas piernas, que a menudo, empeora con el tiempo.  

El dolor provocado por esta enfermedad normalmente aparece y desaparece. Esto es debido a un estrechamiento de las arterias que realizan el aporte de sangre a la pierna. Este estrechamiento limita el suministro del oxígeno a los músculos de la pierna. La limitación aparece sobre todo cuando aumenta el requerimiento de oxígeno de los músculos al realizar ejercicios.

 

 

 

Grados de la claudicación intermitente

 

Existe una forma de clasificar a los afectados por esta enfermedad que se aplica para conocer el grado de afectación de la misma.

 

F R Descripción Clínica Criterios Objetivos
I 0 Asintomático Test de ejercicio normal*
IIa 1 Cl leve pero con disminución presión de 20 mmHg tras ejercicio Test de ejercicio completo, PT tras el ejercicio > 50 mmHg
IIb 2 CI Moderada Entre la categoría 1 y 3
IIc 3 Cl grave y PT tras el ejercicio < 50 mmHg No puede completar el test de ejercicio
III 4 Dolor en reposo En reposo PT < 60 mmHg PD < 40 mmHg
IV 5 Pérdida tisular menor En reposo PT < 40 mmHg PD < 30 mmHg
  6 Pérdida tisular mayor = anterior

 

* Test de actividad de 5 min a 2 millas por hora en una cinta rodante con pendiente.

 

 

Factores de riesgo de la claudicación intermitente

 

  • Es más frecuente en personas de raza negra que en blancos.
  • Se ha detectado que los hombres tienen una probabilidad ligeramente mayor de padecer esta afección que las mujeres.
  • Otro factor de riesgo viene determinado por una edad avanzada. A partir de los 60-70 años de edad, la incidencia es más elevada.
  • Las personas fumadoras también incrementan el riesgo de padecer esta enfermedad y otras de insuficiencia arterial.
  • La claudicación intermitente es doblemente frecuente en personas diabéticas.
  • Otros problemas como la hipertensión, la dislipemia, marcadores inflamatorios, etc. aumentan el riesgo.

 

 

Síntomas de la Claudicación Intermitente

 

Las personas con esta enfermedad han presentado síntomas de:

  • Dolor o sensación de fatiga en los músculos de las extremidades inferiores al utilizarlos.
  • De manera menos común, dolor en los brazos.
  • Con la evolución de la enfermedad, puede notarse dolor en reposo.

 

”síntomas

 

Es importante acudir a un profesional sanitario para detener el agravamiento de la enfermedad. Esta afección significa una mala salud del corazón y los vasos sanguíneos. Esto puede provocar un mayor riesgo de infarto de miocardio o de accidente cerebrovascular.

En etapas avanzadas pueden notarse dolores más intensos y constantes.  Además, el afectado puede sentir su piel fría, cambios de color y heridas que no sanan. Un dolor en reposo o lesiones tróficas pueden significar una isquemia crítica y debe ser tratado de manera urgente.

 

 

Tratamientos para la circulación

 

Los tratamientos de la claudicación intermitente son a menudo favorables, estabilizando la condición o mejorándola con el tiempo.

Uno de los factores que se recomiendan para su mejora es andar de manera regular. Una caminata al día de períodos cortos mejora y estimula la circulación colateral. Esto quiere decir que ayuda en el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos pequeños que evitan la zona de obstrucción de la arteria.

A medida que se realizan caminatas, el paciente será capaz de aumentar las distancias sin notar síntomas. Si se notan dolores o calambres, debemos detenernos y descansar.

 

”tratamiento

 

El tabaquismo incrementa considerablemente el riesgo de padecer claudicación intermitente. Por ello, es primordial dejar de fumar.

Además, debe llevarse un control adecuado de la hipertensión arterial, la diabetes y el colesterol. Por ello, debemos tener controlados los distintos factores de riesgo cardiovascular para prevenir la enfermedad aterosclerótica.

Seguir una dieta saludable con verduras, frutas, cereales y raciones reducidas de carnes magras, pescado y lácteos con poco contenido graso.

Debemos llevar un calzado adecuado con amortiguación y que no sea demasiado ajustado.

También existen varios medicamentos farmacológicos que pueden disminuir los síntomas de la patología. Estos pueden ser recetados por nuestro personal sanitario.

 

Se requiere de intervención quirúrgica en casos con pacientes con afecciones graves incapacitantes o progresivas.

En este caso, hay 2 opciones:

-   Realizar una anglopastia transluminal percutánea. Con esta terapia se logra dilatar la lesión estenosante o repermeabilizar los segmentos ocluidos.

-   Realizar la cirugía de By-pass para reconducir el flujo sanguíneo en la zona obstruida con un injerto.

 

Ejercicios para la claudicación intermitente

 

Como hemos comentado, realizar actividad deportiva puede reducir la evolución de la Claudicación. Algunos de las actividades de intensidad moderada pueden ser andar o correr, intercalando descansos para recuperarse del dolor.

En un inicio, podemos empezar realizando actividades de 10 o 20 minutos diarios e ir aumentando progresivamente hasta llegar a unos 40 o 60 minutos.

En esos casos en que el dolor resulta ser un impedimento para el afectado, puede realizar actividades como ir en bicicleta estática o nadar. También se aconsejan ejercicios para fortalecer el músculo.

Antes de empezar con la práctica diaria, es importante realizar un buen calentamiento.

 

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 * Este artículo es orientativo y en ningún caso sustituye la información que pueda proporcionarnos un profesional sanitario.

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